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La verdad, que no esperaba tener que despedirme de Barriguito tan pronto.   Palabras que sé tan sólo entenderán aquellos que amamos profundamente a los animales, y los que no,  deseo que comprendan  una pequeña parte de lo que significa tener un vínculo muy especial con estos seres divinos. Espero  que este adiós sea  un hasta un luego, y que algún día volvamos a vernos, y compartamos la  inmensa eternidad. Mientras que llega esa momento,   no nos olvides,  te echaré de menos todos los días de mi vida, y te seguiré queriendo como siempre. Incluso, antes de que nacieras el 9 de marzo de 2012.

 Gracias a las redes sociales encontré a María que tenía a sus gatas preñadas, y a través de  fotos fuimos viviendo tu llegada este mundo. A las tres semanas fuimos a conocerte y dos semanas después ya estabas en casa  junto a tu hermano. Desde entonces, jamás nos separamos… Aprendimos juntos a comer, porque los primeros días confundías el pienso con los chinos de arenero…poco después, aprendiendo a saltar, te tiraste una ensalada encima, no me enfade contigo, sino que preocupe por si el vinagre era tóxico para los gatos…Entre juegos y más juegos, y muchos mismos de tu hermano, fuiste creciendo….

Y ahora de repente, sin avisar te has tenido que marchar. La noche anterior  estuvimos jugando, de madrugada os escuche pegando carreras por el pasillo…No me podía imaginar ni jamás sospechar que esas eran tus últimas horas. Por la mañana, os dejé viendo a las palomas, como todos los días, pero, cuando volví ya habías dejado este mundo. Nuestro veterinario dice que sufriría de alguna malformación congénita cardíaca, y que nada se podía hacer. Pero, por muchas explicaciones que la lógica me dé, no consigo dejar de sentir este vacío que todo ser querido deja…Aunque han pasado 3 semanas, de ese fatídico 24 enero, aún sigo escuchando tus carreras, tus increíbles saltos…Y en mi cabeza se repite que TE QUIERO,  BARRIGUITO.

Sé que ha merecido la pena conocerte, porque ahora me duele tu ausencia, si pudiéramos volver hacia atrás, de nuevo, volvería a vivir estos 22 meses contigo, donde nos hemos divertido tanto. A veces, me paraba y os miraba a los dos, y pensaba no me puedo creer que tenga dos gatos, y ahora, no puede creer lo que ha pasado. Tan sólo puedo darte las gracias por todo, mi Barriguito, mi gato negro con manchas blancas. Sé que cuidas de tu hermano, porque Canelito está bien, más cariñoso y caprichoso que nunca, así que una vez más te tengo que dar las gracias, una y mil veces…

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No hay duda el  calor  ha llegado, y con él, algunas precauciones para que nuestros gatos pasen un estupendo verano. Lo sé porque Canelito y Barriguito se pasan el día tirados en el suelo, buscando un lugar estratégico donde les dé una ligera corriente de aire. Están casi todo el tiempo durmiendo, y cuando llega la noche, el fresquito, se espabilan y entonces, les da la locura de querer jugar  sin parar hasta el punto que cuando estamos en la cama nos muerden los pies, y sigues sin hacerle caso,   intensifican su ataque, y te tiran bocados en el culete.

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Los gatos suelen tolerar mal el calor, porque tienen pocos mecanismos para combatirlo. Únicamente pueden sudar por las almohadillas de sus patas  y lamerse con mayor frecuencia para intentar bajar su temperatura, pero, nada más. A parte por sus propios hábitos de vida necesitamos que en verano pongamos un poco más de atención en sus cuidados, por ejemplo, con su comida.

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Así que, ya sabéis cuidado con las ventanas y balcones, porque en un descuido se pueden caer. Pero, además, ojo con los sobrecitos de comida húmeda, con el calor fuera de la nevera, se estropean antes, y esto puede provocarles algún problema intestinal. Y si es pienso, se pone rancio  antes. Obviamente, échale poca cantidad en su comedero, y de esta manera, evitaremos esta situación. Porque como no le gusta, con lo delicados que son, no comerán. Y con el agua les ocurre lo mismo, que hay cambiarla con mayor frecuencia para que siempre esté fresca.

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Por otro lado, el calor, también, favorece la proliferación de parásitos tanto externos como internos, por lo que hay que desparasitarlos, sobre todo, si salen fuera de casa. Finalmente, no te pases con el aire acondicionado, ya que todos podemos acabar  resfriados, incluidos ellos.

Ellos son así, es la conclusión que he sacado. Ha venido un técnico a casa para la reparación de un electrodoméstico, y pensé que lo mejor era para que pudiera trabajar con tranquilidad encerrarlos en el salón, al ratito,  y como era de esperar, primero, Canelito, y luego, Barriguito, y posteriormente, al unísono comenzaron a maullar y a rascar la puerta. Entonces, me dije les abro porque a lo mejor quieren comer o ir a su baño. Me engañaron vilmente, querían estar en primera línea viendo que estaba pasando en su territorio.

Canelito, aunque esté durmiendo siempre está pendiente de su hermano

Canelito, aunque esté durmiendo siempre está pendiente de su hermano

Enseguida, empecé a pasar un poquito de vergüenza y a estar apurada, porque claro, ellos se dedicaron a pasearse por la encimera de la cocina, a meterse en el fregadero, y a subirse en la mesa, y hasta Barriguito que es más tímido se acercó para olerle el pelo al buen hombre, que estaba intentado arreglar el lavavajillas.

Barriguito está encantado de los cuidados de su hermano mayor por unos minutos

Barriguito está encantado de los cuidados de su hermano mayor por unos minutos

Lo vivido me ha hecho reflexionar  sobre que  los gatos necesitan trepar, saltar, observar, esconderse, en definitiva, un hogar donde se les respete su forma de ser. Ya que viven en un piso, y no en el campo, su hábitat natural.  No tienen porque sentirse atrapados en un espacio de 65 metros. Y aunque, nos sentimos incomodados con visitas que quizás no comprendan su carácter, no hay que olvidar que ellos son los dueños  del territorio, y el que viene  es alguien invitado, que tiene respetar la norma de la casa donde les han abierto las puertas. Se lo merecen todo  por mil razones, y de nuevo, recurriendo a la sabiduría popular no se puede poner puertas al campo, y a los gatos, tampoco.

Canelito y Barriguito os están esperando

Canelito y Barriguito os están esperando

Siempre me ha llamado la atención los dichos y refranes populares, y muchos de ellos son grandes verdades. Y claro,  siendo tan gatuna, los de gatos más. Hoy pretendo descubrir que hay detrás de la expresión “poner el cascabel el gato”. En el caso de Canelito y Barriguito ni lo he intentado porque considero que debe ser algo molesto para ellos, oír ese continuo tintineo, y lo peor,  la correa se le puede enganchar, y darnos un buen susto. Entiendo que si salieran a la calle, es una manera de decirles a los vecinos que estos gatos tienen papis humanos. Y sí que me lo hubiera planteado.

A la rica siesta

A la rica siesta

Pero, volviendo al tema central, el origen de estas palabras está en un cuento del siglo XIV: los ratones estaban cansados de que los gatos los cazaran,  idearon un plan: ponerle un cascabel al gato, y así saber cuando se acercaba. Ningún ratón pudo realizar esta proeza, y ninguno se atrevió. Esta fábula la popularizó en el siglo XVIII  Félix María de Samaninego, en “El Congreso de los Ratones”.  Podemos sacar dos conclusiones claras: los gatos son los animales más sigilosos del mundo, y por supuesto, Canelito y Barriguito no lo son menos, aunque, estos hermanos, en serio, maúllan mucho. Barriguito cuando va  algún rincón del piso por el camino va miau-miau. Imagino que será llamando a su coleguita, porque no le gusta estar solo. Y bueno, Canelito cuando quiere chuches, o vuelves a casa, te echa unas broncas a maullido pelado, que ya sabes que está muy enfadado. Y los dos cuando quieren jugar, y te traen un papelito, y no les haces caso, te regañan. Son unos mandones.

Abrazaditos

Abrazaditos

Y la segunda conclusión, es que todos los que conocemos a estos bichejos sabemos que no harán aquello que no quieren, lo cual es digno de admirar, incluso, de envidiar. Son directamente seres libres, y grandes luchadores. Por lo que me pregunto,  ¿quién le pone el cascabel al gato?. Y la respuesta es nadie, porque es imposible. No lo digo yo, sino la sabiduría popular.

Tan a gustito

Tan a gustito

Menuda sorpresa nos hemos llevado con estos hermanos. Mañana cumplirán catorce meses, y yo creía que  los gatos  al cumplir el año eran adultos, pues no, estaba equivocada. Lo hacen cuando cumplen los 18 meses, y en consecuencia, son gatos adolescentes, es decir, están en la edad del  pavo. Ahora, comprendo muchas cosas…

Y es que buscando información he encontrado numerosas tablas explicando la equivalencia entre los años humanos y los gatunos. Son gatitos hasta los seis meses. A partir del séptimo mes y hasta los 2 años son gatos juniors. Jóvenes, desde los 3 años hasta los 6 años.  Maduros interesantes desde los 7 hasta los 10. Seniors desde los 11 hasta los 14, y geriátricos con más de 15 años.

Dentro de esta clasificación, nos encontramos que 0 a 1 mes es como un añito humano, de 2 a 3 meses son 2-4 años nuestros, 4 meses felinos son como si tuvieran entre 6 a 8 años humanos, y 6 meses,  10 años, son como niños. Cómo han crecido en tan poco tiempo, cuando llegaron a casa eran así: pequeñitos, pequeñitos…les sobraba sofá por todos los lados.

Barriguito y Canelito cuando eran niños

Barriguito y Canelito cuando eran niños

Con siete meses entran en la adolescencia, concretamente equivalen a 12 años humanos, 12 meses a 15 años, 18 meses a 21 años, 2 años a 24 años. En este punto, se han hecho ya todos unos hombrecitos. De hecho, ahora, casi no caben en el sofá de dos plazas. Eso sí, tienen la misma mirada. Qué ha pasado con estos bebés adorables, simplemente, han crecido sanos y fuertes.

Cómo han crecido

Cómo han crecido

Tres años son 28; 4 años, 32; 5 años, 36 (los mismos que yo, y eso que pensaba que el tiempo volaba, en un gato directamente es una velocidad de vértigo), 6 años, 40.  Los 7 años son 44; los 8, 48; los 9, 52; los 10, 56, y los 11, 60. Están a punto de jubilarse, en este caso, ellos se resisten y siempre están dispuestos a jugar. Sígamos con esta cuenta, con 12 años los gatos tienen 64 años humanos;  con 13, 68; 14 años estos gatos serán unos venerables abuelitos de 72 años, y con 15 años rondarán los 76;  con 16 habrán llegado a los 80, y con 21 a los 100.

Así que la conclusión, al menos, para mí, es que los gatos viven intensamente, y nosotros tenemos que disfrutar de ellos de la misma forma. Además, en apariencia, apenas envejecen y no necesitan cremitas antiarrugas. Si es que son perfectos, qué envidia. Eso sí, con la edad, hay que tener en cuenta que sus necesidades nutricionales van cambiando, pero, en general que buena vejez tienen….

En casa pensamos que no hay ningún gato feo, y todos tienen algo especial. Por eso, nuestros gatos son gatos-chuchos, sin pedigrí, pero, con mucha clase. De hecho, la mayoría de los gatos que vemos son  comunes europeos. Los reconocemos porque morfológicamente son atigrados o romanos, de pelo corto y con rayas de color blanco, oscuro, o naranja como Canelito.

Canelito nos muestra su pelaje

Canelito nos muestra su pelaje

Aunque, como es el caso de Barriguito pueden ser bicolores, con manchas blancas y negras. Y por si no lo sabías, si son tricolores o, incluso, cuatricolores suelen ser hembras, si fueran machos, con toda seguridad, serían estériles. También, pueden tener un pelaje unicolor, blanco o negro. Generalmente, los gatos negros suelen ser más tranquilos que los blancos, que son más nerviosos.

gato común europeo

Barriguito es una gato blanco con una enorme mancha negra

Su peso oscila entre los 3,5 kilos y los 5. La forma de su cabeza, también, es muy característica.  Suele ser rectangular con una leve depresión a la altura de los ojos. Unos ojos grandes y redondeados que nos recuerdan a  la  mirada del gato de Srek.

Canelito y su tierna mirada

Canelito y su tierna mirada

En cuanto a su carácter, son unos destacados cazadores. Se adaptan a vivir en cualquier circunstancia, y por supuesto, muy inteligentes, astutos, y nos observan. De fuerte temperamento, no lo dudo, porque Canelito cuando quiere algo no hay quien lo pare. Hoy le he quitado hasta 3 veces una piedrecita del centro de la mesa del salón, y hasta que no se la he  escondido no ha habido forma que la dejara tranquila. Por no hablar de las bronquitas que me echa, cuando no le hago caso. Me mira fijamente, buscándome los ojos, y me maúlla de una forma muy particular. Parece que me habla. Y si le digo algo, va y me contesta. Barriguito cada vez se comunica mejor, cuando le dan los ataques de cariño, aunque estés durmiendo te busca la mano para que lo toques, y sino, a él le da igual , porque el solito se refriega.

Aunque físicamente no parecen hermanos, lo son y comparten sus aventuras

Aunque físicamente no parecen hermanos, lo son y comparten sus aventuras

Muy juguetones y sociables. Son ya muchos siglos los que llevan con nosotros, y nos tienen el punto cogido.  No sé como se las apañan para que sus papis humanos les sirvan como sus amos. No hay duda, mis gatos son muy europeos, y los tuyos….

Desde luego, una vez más tenemos que aprender de la calidad de vida de los gatos. Lo he reconocido mil veces, en otra vida yo quiero reencarnarme en un gatito de una familia que me quiera. Saben vivir tan bien, que no necesitan apuntarse al gimnasio para ir al pilates o al yoga, y por supuesto, no precisan gastarse el dinero en un spa. Cuando han tenido una actividad frenética, en su caso, jugar hasta cansarnos a nosotros. Por supuesto, es más divertido para ellos, tener un humano a su servicio que les tire un papelito, y que, en un momento dado si lo meten debajo del sofá se agache para cogérselo, que estar tres siglos intentando sacarlo. Incluso, que por la mañana, arregle todas las trastadas que ellos han hecho en sus “cacerías nocturnas imaginarias”, o reales, como cuando se ponen a cazar a una mosca.

Barriguito nos observa

Barriguito nos observa

En fin, podíamos  seguir un rato más enumerando esas “actividades frenéticas” para un gato, pero para qué, ya nos las imaginamos. Y fijaros bien, tras este ejercicio gatuno, no falla, clavará repetidamente  las uñas en alguna superficie vertical.

Canelito en la ventana

Canelito en la ventana

Como lo van a hacer sí o sí, lo suyo es que lo acostumbres a que lo haga en un rascador, y no en un mueble, preferiblemente el sofá. Como siempre, hay que enseñarlos desde pequeñitos, y colocarlo en un lugar adecuado para ellos. Puedes gastarte unos buenos euros en un uno que sea monada, y que no le haga ningún caso. En ese caso, ponte a jugar con él en el rascador hasta que poco a poco se vaya acercando hasta él, y prueba a cambiarlo de sitio. A nosotros nos pasó con Pichito. Compré uno que me costó un pastón, y ni se acercó. Sin embargo, cuando nos íbamos a mudar, y lo dejé prácticamente en la puerta para tirarlo, porque no nos cabía en el piso nuevo, entonces, lo utilizaba.

Después de la actividad, llega el descanso

Después de la actividad, llega el descanso

Con Canelito y Barriguito, junto a las cositas que adquirimos para su llegada a casa, ya estaba un rascador, y desde el principio, encontramos el lugar adecuado, así que desde el principio lo usaron. Y lo  hacen  porque de esta forma se descargan de energía. Al estirarse se tonifican y activan su circulación sanguínea, así que de esta forma tan barata se relajan. Toda una lección de sabiduría, con un sencillo gesto adiós al entumecimiento muscular. Qué listo son….

De momento, Canelito y Barriguito no han tenido que viajar, pero sí usar el transportín para ir al veterinario, y por eso, me gustaría pararme aquí. Porque, a veces, meter a un gato en uno es un calvario, tanto para ti como para él. Se esconderá, se irá debajo de la cama, te arañará…y tú perderás la paciencia. La experiencia con Pichito me enseñó que no debía volver a cometer el mismo error. Tan simple como no guardarlo, y tener que sacarlo para utilizarlo. Ya que cuando lo vea aparecer, sabrá que algo pasa y que irremediablemente acabará en su interior, después de montar el  número, y mostrar su enfado. Por eso, para evitar esta situación, lo mejor es si es posible dejarlo a mano, en el salón, por ejemplo, como un mueble más del piso. Y aunque, parezca obvio,  recuerda cerrar la puerta de la habitación en la que estés a la hora de meterlo. Pichito metía una  carrera impresionante, se atrincheraba en el dormitorio, y ya era casi imposible  pillarlo.

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Incluso, dejarle libre acceso a él, así cuando quiera estar tranquilo, él solito entrará a dormir una siesta. Es más, como Canelito y Barriguito son tan juguetones, pues, jugamos en él. Le tiramos papelitos para que entren a buscarlo, o con sus bolígrafos pompones. Así, estarán tan acostumbrados al transportín que cuando  lo tengas que utilizar será menos traumático. Y aprovechando que ya están dentro, sin la puerta cerrada, no está nada mal que le des un paseíto por la casa, con lo que su movimiento le será más familiar. No se sentirán agobiados porque pueden salir cuando quieran.

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Lo suyo, a pesar de los modelos tan chulis que hay en el mercado, que sea de plástico para que lo puedas limpiar con facilidad, y lo suficientemente grande para que estén cómodos. Y otro consejillo gratis, si tienes que viajar, déjalo sin comer unas pocas horas. En consecuencia, si se marea no vomitará, y eso, también, mejorará su relación con el transportín. No pensará que cada vez que entra en él es para ponerse malo.

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Si bien, Canelito y Barriguito me han metido varios goles, hoy me toca la revancha, y de momento, se la he colado a los dos. Llega el buen tiempo, y las altas temperaturas, y apetece abrir la ventana. Pero, con dos gatos en casa,  y siendo muy inconscientes, rodeados de palomas, y en un tercero, no me fío de ellos, ni un pelo. Se podrían caer cazando, o más bien, jugando. Por eso, he puesto a trabajar mis pocas neuronas en encontrar un sistema de protección, que me permita disfrutar de la brisa primaveral, sin correr riesgos. Con la premisa de que la solución tiene que ser fácil, y lo más importante, barata.

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Mis persianas son de varillas,  y no de las normales, de cajón enrollables, con lo cual no puedo,ni siquiera, bajarlas del todo, y dejar que entre el aire,  a través de las rendijas. Por eso, no me quedaba más remedio que estrujarme a fondo. Tras varios intentos  fallidos, como colocar un tablón, que les impidiera el paso al balcón, y que funcionó un tiempo. Porque  cuando eran pequeñitos los frenaba, pero, cuando crecieron aprendieron a empujarlo y a tirarlo. Resultó ineficaz. De hecho, un día Canelito “El Listo” se subió al mueble más cercano y lo saltó. Menudo susto,  ya que  para colmo el balcón no tendrá más de 50 centímetros de ancho, y su suerte fue que no calculó exactamente.Tiró  la tabla, y esto  lo frenó,  no acabó en el suelo de la calle de milagro. También, probé a poner una tela metálica entre los barrotes de la barandilla.  Pero nada, de nuevo, pillé in fraganti a Canelito trepándola, con medio cuerpo fuera.

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Y por fin, parece que he encontrado la fórmula mágica, aunque, con algunos inconvenientes, como que ahora ni ellos ni  nosotros podemos salir al balcón con normalidad. Allá va, he desenrollado la persiana hasta el suelo, para evitar algún hueco que acabarán descubriendo.  He clavado algunos cancamos cerrados al marco de madera,  los cuales  he enganchado a las varillas  con  coleteros del pelo, incluso, como ya no me quedaban  con alguna presilla. Conseguido, la persiana se ha convertido en una estupenda muralla para Canelito y Barriguito, que sí bien disfrutan de la aire limpio, no pueden salir al balcón sin vigilancia. Podemos estar tranquilos. Por fortuna, nuestro piso es muy luminoso, y nos entra suficiente luz. Es más, casi siempre las persianas están agachadas, porque molestaban para ver la tele, y además, hay muy poca distancia con el bloque de enfrente, y nos gusta preservar nuestra intimidad.

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He llegado a pensar que me preocupaba en exceso por este tema. Pero, lo cierto es que hay muchos casos de gatos que accidentalmente se caen de los balcones. Es tan frecuente que los veterinarios lo llaman “el síndrome de los gatos paracaidistas”.  Así, como siempre, y recurriendo a la sabiduría popular: más vale prevenir que curar, y yo añado, que  lamentar.

Ya sabéis que Canelito y Barriguito han ido al veterinario para su castración y esterilización. Una pequeña intervención, que para ellos como para sus papis humanos, tiene grandes ventajas. Para empezar porque es una operación muy simple en apenas una hora están operados y salidos de la anestesia. Su calidad de vida aumenta considerablemente, previene enfermedades y evita salidas a la calle que nos traerían de cabeza. Además, si a un gato/a le entra el celo, todas sus energías la empleará en buscar pareja. En el caso de las hembras es más fuerte, pero, anda que si un gato se enamora, tampoco, se quedará atrás. Las noches locas serán su perdición, y si tienes vecinos seguro que se quejarán porque no dejarán dormir a nadie, por los incesantes maullidos. Por no hablar que se hará pis en cualquier lugar  de la casa. Canelito tuvo una brillante idea,  miccionó  en un rincón del salón donde había una regleta llena de enchufes, así que saltaron los fusibles del piso, y menos mal, que la broma se quedó ahí. Tras la operación, todo estos comportamientos molestos, aunque naturales, han desaparecido.

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La única precaución a tomar es vigilar su alimentación. Muy importante, no sólo porque, ahora, digamos que la comida les alimenta más, y pueden coger peso,  y desde luego,  un gato  hermoso, a pesar de que a sus papis humanos nos gusten, no les conviene para su salud.  La obesidad puede acarrear  problemas en el aparato respiratorio, en los huesos, diabetes,   o  afecciones dermatológicas y complicaciones anestésica. Por otro lado,  si ingieren el pienso adecuado, evitaremos otro grave peligro:  la formación de cálculos urinarios de estruvita y oxalato. De hecho, con Pichito, nos pasó que, sin estar castrado, padeció este mal. Simplemente, por un pienso de baja calidad, a pesar de que era muy conocido, no cuidaba el PH de la orina, lo que propició que se formarán piedras en los riñones.

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Lo cierto es que lo pasamos fatal todos. Una semana hospitalizado, varios días sondado,  por fortuna, lo detecté a tiempo, y se quedó en un  gran susto.    A pesar de que, inicialmente, su veterinario se equivocó en el diagnóstico, y como notaba que estaba peor, tuve  que investigar por mi cuenta, y hacerles llegar mis sospechas, que fueron confirmadas. A partir de aquí, busqué a los mejores veterinarios de mi zona, buenos conocedores de los gatos, y tan gatunos como yo. Porque el tiempo es vital en muchas enfermedades, sobretodo, porque los gatos tienen una gran resistencia al dolor, y los síntomas se manifiestan muy tarde, en estados muy avanzados. Es más, con el actual equipo de veterinarios llevamos  ya nueve años, y siempre seguimos sus consejos a ciegas. Cuando cambiamos el pienso de cachorros a gatos jóvenes, y sin estar operados, directamente, le dimos el de  gatos esterilizados, ya que así, cuando llegará ese momento, no tendríamos que introducir ese nuevo cambio en la alimentación, y sería menos traumático para Canelito y Barriguito. Por lo que se cumple el dicho de que gato prevenido vale por dos, y en esta ocasión, por cuatro.

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Y otro consejillo gratis, si por lo que sea tienes que cambiar de marca de pienso, al principio mezcla el nuevo con el viejo. Ten en cuenta, que posiblemente, tu gato lleve años con la misma alimentación, y su aparato digestivo tiene que acostumbrarse a él. De esta forma evitarás que le den diarreas, o que no coma porque no le guste el nuevo sabor.

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